Cuando se reúnen las leyendas es porque algo bueno va a pasar, cuando se hace en el marco del deporte es porque será increíble y cuando se hace por una buena causa es porque dejará huella…

Así ha sido la III edición de la carrera solidaria de la Fundación Real Madrid al rededor del estadio Santiago Bernabéu, que fue capaz de convocar al mítico Raúl González Blanco, al ‘espertano’ Álvaro Arbeloa y a miles de personas que corrieron no solo por su propio récord, sino con la intensión de apoyar a aquellos que lo necesitan.

Siempre, siempre que podamos hacer algo por los demás es nuestra responsabilidad y nuestro deber hacerlo, pero no solo por ser una obligación moral con la sociedad, sino porque cuando realizamos acciones de bien y nos levantamos con las ganas de ayudar, nuestro corazón se infla y se hace capaz de bombear ilusiones a quienes las necesitan.

En esta carrera, compuesta por dos grupos de 5k y de 10k, he comprobado que cuando se trata de ayudar no existe discriminación ni segmentación demográfica, pues se contó con la presencia de niños, adultos, jóvenes y ancianos, que pusieron sus piernas en acción para dejar cada una de sus gotas de sudor en el frío invierno de Madrid por una buena causa.

La Fundación Real Madrid, con presencia en más de 100 países de todo el mundo, se ha encargado de correr hacia todos los rincones del planeta llevando cultura y educación por medio del deporte, pero no solo eso, sino que con cada una de sus estrategias y proyectos, se ha puesto a la tarea de sembrar semillas de ilusión dentro del corazón de aquellas personas que por causas y circunstancias de la vida, han tenido que caer muchas veces, pero esa es la tarea de la Fundación Real Madrid, no solo ayudarlos a levantarse, sino motivarlos a hacerlo por ellos mismos.

Esa es la misión del Real Madrid, pues a través de su fundación, no solo se ha convertido en el club deportivo más importante del mundo por sus logros deportivos, sino en uno de los más importantes socialmente, al ser capaz de llevar a flote actos que demuestren una responsabilidad de poder ayudar y sobre todo querer hacerlo.

Empieza desde ya la cuenta regresiva para preparar las piernas y los pulmones para el otro año correr la IV edición de la cerrera, porque aunque esta vez pude presenciarla como fotógrafo, la próxima seré corredor y me dejaré contagiar por el deseo de buscar una sociedad mejor, justa y equilibrada en condiciones de vida para todos. Me prepararé para dejar grabadas esas fotografías en el alma y en el recuerdo de haberlo dado todo por aquellos que muchas veces no tienen nada…

Galería fotográfica:

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