Las frases más contundentes de Messi en su entrevista a ‘Goal’

Messi se queda. Esa es la afirmación del verano que alguna vez Piqué quiso posicionar con Neymar y es con el argentino con quien ha funcionado. Sin embargo no de la mejor manera y hoy podemos decir que el delantero es un secuestrado dentro del club de sus amores.

Messi se queda porque «no iría a juicio contra el club que ama». Se queda porque no tiene de otra antes que pelear en los tribunales en contra de la cláusula de 700 millones que exige el Barcelona para su salida, con la defensa de una temporada atípica que impedía, según el argentino, comunicar antes del 10 de junio su decisión.

En una entrevista concedida al portal ‘Goal’, Messi puso fin a un culebrón que dio de qué hablar y sobre todo especular todos los días desde el fin de la temporada deportiva y que aumentó con el envío de un ‘burobax’ en el que quiso «oficializar» su interés en salir del Barcelona.

En esa entrevista, en la que salió con chanclas, en pantaloneta y con un tono siempre cabizbajo, Messi soltó frases que ponen en evidencia no una relación fracturada con el presidente Josep María Bartomeu, sino incendiada, hundida, enterrada como ninguna otra en la historia reciente del fútbol, por eso en La Remontada destacamos las más contundentes del argentino en la entrevista a ‘Goal’:

«Le dije al club, sobre todo, al presidente, que me quería ir. Se lo llevo diciendo todo el año. Se lo dije al presidente y bueno, el presidente siempre dijo que yo al final de temporada podía decidir si me quería ir o si me quería quedar y al final no terminó cumpliendo su palabra”.

Quizás esta es la más contundente de todas, una frase que destruye la imagen de Bartomeu ante el mundo mediático. La de un presidente que no cumplió con su palabra ante la figura más importante en la historia del club blaugrana.

«También me sirvió para ver quién es quién. Este mundo del fútbol que es muy difícil y hay mucha gente muy falsa. Esto que ha pasado me ha servido para reconocer a mucha gente falsa que tenía en otra consideración».

El culebrón no solo ha servido para que Messi revele cuál es su sentir con el club, con su situación, con su presente y futuro profesional, sino que también para que haya descubierto quiénes están a su lado de verdad y quiénes no. La incógnita queda en quiénes son esos que le dieron la espalda a Messi. Quiénes son aquellos que le demostraron a Messi que solo iban a estar en las buenas y no en las malas.

«Hace tiempo que no hay proyecto ni hay nada, se van haciendo malabares y van tapando agujeros a medida que van pasando las cosas».

Es un hecho que Messi llevaba meditando la decisión de salir del Barcelona hace mucho tiempo. No solo desde hace un año, como él dice, pues desde hace 2 o 3 temporadas en las que Bartomeu le permitió a Messi firmar un contrato liberatorio al final de cada temporada por lo que en la mente del argentino ya pasaba su futuro fuera de Barcelona.

Esa idea de un proyecto deportivo derrumbado y que no daba para más nació tras los fracasos de Roma, Liverpool y que rebosaron la copa con el 2-8 ante el Bayern de Munich. Messi ya lo había anunciado: «Con este proyecto no nos alcanza para ganar la Champions», tenía razón, pero esta vez no les alcanzó ni para dejar una imagen aceptable ante el campeón de Europa.

«Yo pensaba y estábamos seguros que quedaba libre, el presidente siempre dijo que a final de temporada yo podía decidir si me quedaba o no y ahora se agarran a que no lo dije antes del 10 de junio cuando resulta que el 10 de junio estábamos compitiendo por la Liga en mitad del virus este de mierda y de esta enfermedad que alteró todas las fechas».

Como en todo contrato la letra pequeña terminó siendo un factor fundamental en que el contrato decante hacia uno de los involucrados. El 10 de junio terminó siendo el argumento por el que el Barcelona, en cabeza de su presidente terminó ‘ganando’ el partido al argentino. Sin embargo ya entra a criterio de cada uno validar vanamente si Messi tiene razón en sus argumentos o no. algo es cierto, la temporada no había terminado, pero si la decisión estaba tomada hace mucho, por qué no comunicarla antes del 10 de junio.

«Voy a seguir en el club porque el presidente me dijo que la única manera de marcharme era pagar la cláusula de 700 millones, que eso es imposible, y que luego había otra manera que era ir a juicio».

Como un noviazgo tóxico nadie debe estar donde no quiere. Esta vez Messi será un secuestrado dentro de su propio club que lo obliga a quedarse un año más, con 33 años, en el Barcelona. 700 millones exigía el Barcelona, de los cuales en una negociación amigable pudo sacar 200. Ahora Messi tendrá que esperar un año y jugar con una camiseta que no quiere tener puesta, mientras llega junio del 2021 para irse a otro club gratis, sin los 200 millones y sin nadie a quien dar explicaciones. Nadie gana.

«Yo no iría a juicio contra el Barça nunca porque es el club que amo, que me dio todo desde que llegué, es el club de mi vida».

Ir a juicio para defender una idea ante el club que te ha dado todo y al que le has dado todo es muy difícil de aceptar. Ir a juicio no solo ante una institución sino ante una afición que la respalda. Más allá de su amor al club, si la fecha está en el contrato poco podía hacer Messi en los tribunales y eso Messi terminó por entenderlo. El amor al club es el mejor argumento para no tener a su afición encima y recibir como muchos otros jugadores los silbidos en su propio estadio.

“El burofax fue para hacerlo oficial de alguna manera. Por decirlo de alguna manera, el presidente no me daba ‘bola’ a lo que le estaba diciendo. Mandar el burofax era hacer oficial que me quería ir».

Bartomeu se resigno durante toda la temporada a ignorar los deseos de Messi para abandonar el Barcelona y espero lo suficiente para que esos deseos no pudieran cumplirse. Bartomeu esperó lo suficiente, ignorando al argentino, para no ser recordado como el presidente que dejó ir a Messi del Barcelona, sin embargo la relación quedó más rota que antes y esa imagen llegará más tarde que temprano pero llegará.

El Barcelona vivirá una de las temporadas con más presión en su historia, no solo por no irse en blanco en títulos otro año mientras vive la renovación de un proyecto deportivo, sino por los ojos de todo un mundo pendiente del desempeño del crack argentino en el lugar donde no quiere estar, increíblemente su casa, su hogar, el de «su vida».

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