Resaca es lo que ha dejado otra jornada majestuosa de UEFA Champions League con dos clasificaciones milagrosas, del Liverpool ante el Barcelona remontando un 0-3 y la hazaña del Tottenham ante el Ajax, también remontando un 0-3 en Amsterdam, que deja una final europea inglesa.

Para muchos religiosos los milagros existen, se manifiestan en apariciones de vírgenes y santos que obran milagros en pueblos y veredas, trayendo sanidad y según muchos, otorgando deseos del corazón. No nos alejamos mucho si pensamos que el fútbol es una religión, pues se profesa día a día, cada vez atrae más creyentes y en cada partido nos demuestra que la fe es nuestra mejor aliada.

Esta Champions 2018/2019 será recordada en la historia del fútbol como ‘la Champions de las remontadas’, por la forma en que dos clubes demostraron que este torneo es para los que no se rinden, para los que creen, para los verdaderos campeones.

Si en las iglesias se jugara al fútbol, se llenarían no solo los domingos, por eso el Liverpool hizo un llamado de fe, convocó a las masas en su propio templo para convencer a sus creyentes de que avanzar a la final era posible ante el Barcelona, uno de los mejores equipos del mundo y con un resultado en contra que pocos logran superar.

«You will never walk alone» es la palabra que profesan los reds, por eso al llamado acudieron miles de aficionados, para guiar la batalla que sus profetas darían en el terreno de juego. Al final, una acción iluminada de esas que te dejan con la boca abierta y te hacen preguntarte si son legales, fue la que le dio al Liverpool el pase por segundo año consecutivo a una final de Champions.

De cierto modo, el Tottenham lo tuvo más complicado, pues la batalla la librarían lejos de sus fieles, actores principales en citas como estas. ¿A qué o a quién recurres cuando ves que la batalla está perdida y con golpe tras golpe te tumban de rodillas?, ¿qué haces cuando te ves lejos de casa y con el frío de la soledad?, ¿cuando miras a tus compañeros a los ojos y ves miradas de miedo y de renuncia?, en esos momentos recurres a la fe, esa fuerza interior que te impulsa a seguir adelante, que te ayuda a utilizar cada herida para recordarte por qué has llegado hasta ahí, para empujarte hacia adelante mientras te susurra al oído que sí se puede.

Si alguien se pregunta cómo lo hizo el Tottenham habrá que preguntarle a Lucas Moura, santo que apareció en el campo y obró el milagro, profeta de fe y fiel a la palabra, capaz de remontar el partido en el minuto donde todo está perdido, donde las lagrimas ya humedecen los ojos y las piernas ya no responden a tu cabeza pero sí el corazón. No hay que ser el más rápido, el más fuerte ni el más listo para hacer la diferencia, hay que ser el que más lucha, el que nunca deja de creer.

El Ajax, un equipo cargado de jóvenes, fueron capaces de superar a los más experimentados, destronaron al rey de Europa y conquistaron Turín con lecciones de fútbol, pero aunque los años traigan consigo molestias y recarga, también te ofrecen experiencia, esa que los dejó crucificados en el terreno de juego.

Los fieles podremos deleitarnos con una final de Champions League como ninguna otra, con dos equipos que lucharon sin sus mejores jugadores y aún así superaron todas las etapas del torneo.

Se enfrentarán dos equipos que no se rinden, que creerán en la victoria hasta que el tiempo de juego se detenga, y nosotros, los que acudimos cada día a escuchar la palabra del balón, estaremos ahí para verlo.

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